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"Nunca hemos mandado soldados en aeronaves con fallas", las FF.MM. se defienden ante el Congreso por la tragedia del Hércules

08 abril, 2026 InfoReal
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"Nunca hemos mandado soldados en aeronaves con fallas", las FF.MM. se defienden ante el Congreso por la tragedia del Hércules


El comandante de las Fuerzas Militares y el ministro de Defensa comparecieron ante la Comisión Sexta del Senado para rendir cuentas por el accidente que dejó 69 soldados muertos, el peor de la historia reciente del Ejército colombiano.

 

Dos semanas después del accidente del avión Hércules C-130 que sacudió a Colombia, el Congreso de la República fue el escenario donde las Fuerzas Militares y el Ministerio de Defensa tuvieron que dar la cara. El hecho, calificado como la mayor tragedia aérea de la historia reciente de las Fuerzas Armadas, provocó la muerte de 69 uniformados y dejó 57 heridos. El siniestro ocurrió el 23 de marzo en Putumayo.

 

En la sesión de la Comisión Sexta del Senado del martes 7 de abril, el comandante de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López Barreto, y el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, entregaron declaraciones clave sobre el proceso de investigación y el estado de la flota militar.

 

 

Los militares, bajo la lupa del Congreso

Ante los senadores, el general López Barreto salió a defender los protocolos de su institución con firmeza. El comandante recalcó: "Nunca hemos mandado a un equipo de soldados en una operación militar en una aeronave que tenga alguna falla. Eso inmediatamente se suspende".

 

El alto oficial también defendió la rigurosidad en la selección del personal. "La selección de nuestros oficiales, suboficiales, pilotos y técnicos es muy rigurosa. No es por amiguismos ni por amistades", puntualizó.

 

Sobre la respuesta inmediata tras el accidente, López Barreto destacó que la reacción institucional fue rápida: "A las 9:40 p. m., ya teníamos nuestros heridos en hospitales de Puerto Nariño, Florencia y Bogotá". Además, aseguró que las 69 familias afectadas reciben acompañamiento y apoyo institucional.

 

De las víctimas fatales, 61 pertenecían al Ejército, 6 a la Fuerza Aeroespacial y 2 a la Policía Nacional.

 

 

La flota militar y el obstáculo internacional

Uno de los puntos más sensibles del debate fue el estado de los aviones militares. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, reveló ante el Congreso que el mantenimiento de la flota enfrenta trabas que van más allá del país. Según Sánchez, "las empresas que hacen mantenimiento están en listas que no permiten hacer transacciones con países como Colombia y eso nos ha generado una afectación importante". Pese a este contexto, el ministro defendió el estado de los aviones: "Cada aeronave a la que se sube un personal es porque puede volar, es seguro volar".

 

El ministro también señaló las diferencias entre la aviación civil y la militar para contextualizar los riesgos inherentes a las operaciones. Detalló que las operaciones militares suelen realizarse en zonas remotas, con visores nocturnos y en escenarios donde no existen condiciones estándar.

 

 

Las cifras de accidentalidad

El jefe de la cartera de Defensa presentó cifras que indican la ocurrencia de 92 accidentes de aeronaves desde 2008, de los cuales 35 corresponden a aviones y 57 a helicópteros. En el actual periodo de Gobierno se registraron 11 accidentes, frente a 18 reportados entre 2018 y 2021. Según Sánchez, "el 75% de los eventos corresponde a factores humanos, el 22% a factores técnicos y el resto a causas operacionales o por determinar".

 

 

El Hércules: un avión certificado y con mantenimiento al día

El comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, general Luis Fernando Silva Rueda, defendió ante el Congreso las condiciones técnicas del Hércules C-130. Explicó que se trata de una aeronave diseñada en 1954, actualmente operada por más de 70 países y destinada a misiones en entornos exigentes.

 

Sobre el aparato siniestrado, Silva Rueda detalló que fue construido en 1983, llegó a Colombia con 16.000 horas disponibles y mantenía su certificación vigente y sus mantenimientos programados al día.

 

En cuanto a la misión específica, el general aclaró un punto relevante: el vuelo accidentado no era de entrenamiento, sino de transporte, y el copiloto en formación solo cumplía funciones de observación. El piloto operativo sobrevivió y está colaborando activamente con la investigación.

 

Las respuestas de los altos mandos dejan abiertas las preguntas sobre qué ocurrió exactamente aquel 23 de marzo en Putumayo. Las investigaciones técnica, penal, disciplinaria y administrativa siguen su curso, y Colombia espera que el proceso arroje luz sobre una tragedia que marcó de manera imborrable a las Fuerzas Militares del país.

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