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Alerta por El Niño 2026, podría ser el más fuerte de la historia y golpear energía, agua y alimentos en Colombia

08 abril, 2026 InfoReal
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Alerta por El Niño 2026, podría ser el más fuerte de la historia y golpear energía, agua y alimentos en Colombia


Colombia podría enfrentar en el segundo semestre de 2026 el fenómeno climático más intenso del que se tenga registro. Así lo advierten los modelos del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Medio Plazo (ECMWF) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), que identifican una tendencia clara hacia el desarrollo de El Niño con potencial de convertirse en uno de los episodios más extremos de la historia reciente.

 

Según el modelo estacional del ECMWF, existe la posibilidad de que se configure un episodio comparable con los registrados en 1982, 1997 y 2015, e incluso superior. El punto máximo del fenómeno se presentaría en octubre, con un calentamiento del océano Pacífico ecuatorial que podría alcanzar hasta 2,5 °C, un nivel asociado con eventos de alta intensidad.

 

Sin embargo, otras entidades mantienen cautela. La NOAA, junto con el Programa ERFEN y el ENFEN de Perú, coinciden en que hay un 62% de probabilidad de que se configure un episodio de El Niño, aunque sin definir aún su intensidad. En su informe más reciente, publicado el 12 de marzo, la NOAA señaló que "si se forma El Niño, su intensidad potencial sigue siendo muy incierta", e indicó que existe una probabilidad de 1 entre 3 de que el fenómeno sea fuerte entre octubre y diciembre de 2026.

 

Lo que sí es claro es la dirección del cambio. Tras un inicio de año con condiciones de La Niña y una fase neutral posterior, los modelos climáticos muestran una transición acelerada hacia un escenario de calentamiento en el Pacífico ecuatorial. Entre las señales que favorecen el desarrollo del fenómeno se encuentran el aumento del calor en el océano subsuperficial del Pacífico y el debilitamiento previsto de los vientos alisios de bajo nivel.

 

Para Colombia, las consecuencias serían múltiples y simultáneas. La consolidación de El Niño traería un déficit de precipitaciones, especialmente en la región Andina, el Caribe y el Pacífico, lo que contrasta con los primeros meses de 2026, caracterizados por lluvias intensas e inundaciones. En Colombia, este cambio suele reflejarse en menos precipitaciones y temperaturas más altas, con efectos más marcados en la región Caribe.

 

Los sectores más vulnerables ya están en alerta. Entre los efectos proyectados se encuentra el aumento del riesgo de incendios forestales: la combinación de altas temperaturas, baja humedad y vegetación seca incrementa la vulnerabilidad de ecosistemas como bosques, páramos y selvas. La reducción sostenida de los caudales de los ríos podría afectar el suministro de agua potable en varios municipios, además de ejercer presión sobre el sistema energético, particularmente en la generación hidroeléctrica. El sector agropecuario es otro de los más expuestos, pues la disminución de lluvias afecta los ciclos de cultivo y la disponibilidad de pastos, lo que puede derivar en una menor oferta de alimentos.

 

Aunque no existe una confirmación definitiva sobre la intensidad del fenómeno, los reportes coinciden en una tendencia clara hacia su desarrollo en el segundo semestre. Para que un evento sea clasificado como de gran magnitud, las anomalías deben superar los 2 °C durante varios meses consecutivos, una condición que solo puede confirmarse a medida que el fenómeno evoluciona.

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