Opinión

El fin del mundo “Una expresión que nunca se materializa, pero que se vive día a día.”

23 abril, 2026 InfoReal
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El fin del mundo  “Una expresión que nunca se materializa, pero que se vive día a día.”


¿Qué tan importante puede el llegar a ser el hecho de reflexionar sobre la extinción humana, teniendo en cuenta que, durante mucho tiempo, la expresión del “fin del mundo” sea propagado a lo largo y ancho de las diferentes culturas?


Sin embargo, no es falso considerar que ciertamente muchas civilizaciones han desaparecido por diferentes motivos. Ahora bien, ello no quiere decir que necesariamente la especie humana se haya extinguido en su totalidad como un hecho apocalíptico.


La humanidad expresa que el mundo esta viviendo sus últimos tiempos, se habla desde la crisis de la realidad climática, hasta las predicciones en las religiones, todo esto expresado desde las narrativas de cada autor, en otras palabras, cada quien de acuerdo a su metarelato considera que el mundo agoniza.

Dada estas lecturas sobre lo que aún no sucede, cabe preguntarse sobre la base científica en la que se soportan estas afirmaciones, por no llamarlas especulaciones. De cualquier forma, el solo hecho de considerar la expresión fin del mundo, abre el prisma para la interpretación de una sentencia previa que carece del método científico.


Ahora bien, los creyentes de una entidad divina, piensan que definitivamente habrá un exterminio de la especie humana por parte de un Dios que lo tiene todo presupuestado para tal fin. Es una idea que inclusive puede comprenderse en los libros antiguos y sagrados como el génesis, que evoca la tragedia del diluvio; sin embargo, en aquel tiempo el Dios del pueblo hebreo, no destruyo a toda la civilización, más bien dejo abierta la posibilidad de una reconformación o reconfiguración o purificación de aquella humanidad. Esto posibilita entender que, a pesar de todo, la humanidad no fue exterminada en su totalidad.


Desde otra perspectiva más interpretativa que científica, puede considerarse que esta paranoia colectiva no es del todo una locura, puesto que hoy por hoy, el mundo está cada vez más cerca de conflictos nucleares que podrían implicar en una catástrofe de grandes proporciones, que finalicen de una vez con la especie humana. 

La geopolítica internacional es un reflejo de cómo podríamos en poco tiempo exterminarnos nosotros mismos. Aunque suene descabellado, la idea de una aniquilación mundial late en el corazón vengativo del hombre, que a toda costa desea imperar la ejecución de lo que le dicta su ego.


Por otra parte, otro escenario destructivo de orden astronómico puede ser la colisión con un cometa errante, nada descabellado es una realidad palpable y demoniaca, que ya en tiempos pasado a sucedido y donde los fósiles, y los rasgos de la arqueología han demostrado dicho cataclismo. Nada debe ser extraño a esta posibilidad, el fenómeno de un asteroide o cuerpo celeste yace sobre nuestras cabezas y muchas veces ni siquiera nos damos cuenta en el momento en que surgen.


Las teorías sobre el fin del mundo, pueden verse como falsa profecías evocadas a diestra y siniestra por el estado del arte popular y científico, lo cierto es que desde la perspectiva climática el asunto no deja de ser preocupante, por cuanto nosotros mismo en la dinámica de la producción industrial, de transporte y tecnología estamos condicionando al planeta a cuidados intensivos, que podrían llevar al hombre a un no retorno de un mundo óptimo para vida humana.


Todo esto abre el interrogante sobre el verdadero papel del hombre en el mundo, cuan conveniente es pensarnos hoy sobre lo que estamos haciendo directa o indirectamente con nuestras acciones, es de reconocer como seres humanos racionales la importancia de cuidar y atender las dinámicas de un mundo que agoniza.


Quizás el exterminio de este planeta finalmente no venga de afuera, si no de adentro de lo más profundo del ego mismo. Lo que deseamos puede muchas veces ser el dispositivo de la destrucción de nuestra propia vida. Como sociedad racional debemos atender al llamado del cuestionamiento sobre la ética del medioambiente, al cuidado de nosotros mismos y a la autoconservación de un planeta que se pueda heredar a las futuras generaciones.


Pero para ello, tendríamos que despojarnos del deseo, y de los intereses del ego, así como la necesidad de “imponer”, para mostrar todo nuestro poder a los débiles, los indefensos, aquellos que solo podemos reflexionar sobre lo que creemos es lo correcto. Puesto que estamos viviendo tiempos donde la narrativa la imponen aquellos que naturalmente tienen el poder para tales fines. Y donde los débiles deben asumir y pagar los errores de los reyes atormentados por el ego y el poder.


Es muy posible que con el tiempo el planeta muera, de hecho, nuestro propio sol está condenado a la extinción. Sin embargo, cabe la pregunta: ¿estamos los seres humanos adelantado con nuestras acciones nuestro propio cataclismo?


Es oportuno comenzar a entender la dinámica de las reflexiones filosóficas para comprender la realidad en que vivimos.

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