María Fátima Bechara presenta cinco años de transformación en Unisinú con acreditación, ciencia e internacionalización
La Universidad del Sinú cerró este viernes un ciclo histórico. En el Centro de Felicidad Flow de Montería, con participación presencial y virtual de su comunidad académica, la rectora general María Fátima Bechara Castilla presentó el Balance Social de Gestión 2021–2026, un documento que condensa cinco años de transformación institucional en cifras, logros y una visión de universidad que va mucho más allá de los indicadores convencionales.
En paralelo, la formación posgradual, la educación digital y la cualificación de los profesores avanzaron de manera sostenida: solo en Montería, los docentes con maestría pasaron de 183 a 306 entre 2021 y 2025, un salto que transforma directamente la calidad de lo que ocurre dentro de las aulas.
La investigación también vivió un proceso de consolidación relevante. Los grupos de investigación en Montería crecieron de 13 a 20, y los investigadores con categoría Senior —la más alta del escalafón de Minciencias— pasaron de siete a 25, una multiplicación que refleja un compromiso institucional real con la ciencia y la producción de conocimiento. Ese crecimiento se articuló con la apertura al mundo: Unisinú cerró el período con 113 convenios de internacionalización activos, posicionándose como una de las universidades regionales con mayor proyección en redes académicas internacionales.
La transformación también fue física. El período 2021–2026 estuvo marcado por una renovación profunda de la infraestructura del campus de Montería: la creación del Centro de Felicidad Flow, el Parque Ikigai, la modernización de aulas y laboratorios y la reconfiguración integral del campus son parte del relato de una institución que entendió que el entorno físico también educa, también cuida y también comunica los valores de una comunidad académica.
Pero quizás el sello más distintivo de este período de gestión es el que trasciende los indicadores tradicionales de calidad universitaria. Bajo el liderazgo de María Fátima Bechara Castilla, Unisinú apostó por una visión de universidad que integra el florecimiento humano, la salud mental y la construcción de paz como dimensiones esenciales de la formación. Esa apuesta tomó forma en iniciativas concretas: el Currículo de Florecimiento Humano para la Paz —con cinco bootcamps internacionales realizados entre 2025 y 2026—, la alianza Unisinú–Harvard 2022–2027 en el marco de la Ciencia para la Paz, y la consolidación del Centro de Felicidad Flow como espacio de bienestar universitario. Son proyectos que no solo formaron docentes: generaron conocimiento científico aplicable a la educación en Colombia y América Latina.
El Balance 2021–2026 es, en ese sentido, el retrato de una rectoría que no administró el presente sino que construyó futuro: cinco años en los que la Universidad del Sinú se hizo más sólida académicamente, más visible internacionalmente, más comprometida con la ciencia y más humana en su concepción de lo que significa educar.
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