Fabio Arjona, el biólogo cordobés que llega al Ministerio de Ambiente con fracking acotado, guerra a la deforestación y el ABC como hoja de ruta
El presidente electo Abelardo De La Espriella oficializó este 2 de julio el nombramiento de Fabio Arjona Hincapié como ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de su gobierno, convirtiéndolo en el cuarto integrante confirmado del gabinete de la Patria Milagro, después de Miguel Gómez Martínez en Hacienda, Rodrigo Lara en Interior e Iván Cancino en Justicia. Con este nombramiento, De la Espriella pone al frente de la cartera ambiental a un científico con más de dos décadas de trayectoria entre la academia, la sociedad civil y el sector público, en uno de los ministerios con mayor carga política y simbólica del nuevo gobierno.
Arjona es oriundo de Montería, Córdoba, biólogo marino egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y uno de los perfiles ambientales más reconocidos del país. Su trayectoria pública incluye haber sido director ejecutivo de la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge (CVS) entre 1990 y 1992, director del Plan de Acción Forestal para Colombia —un programa conjunto de la FAO y el Departamento Nacional de Planeación— y gerente ambiental y socioeconómico del Proyecto Urrá en 1996. Durante el gobierno de Ernesto Samper fue viceministro de Medio Ambiente. Más recientemente se desempeñó como vicepresidente de Desarrollo de Recursos y Sostenibilidad Regional de Conservación Internacional Colombia desde 2013, organización desde la que lideró iniciativas como Naturamazonas, Nuestros Futuros Bosques y Vida Manglar, este último un proyecto pionero en bonos de carbono azul. También ha sido consultor del Banco Mundial y fue reconocido por Forbes Colombia entre los líderes que transforman el país.
La política ambiental que Arjona tiene como mandato ejecutar se resume en tres ejes que él mismo presentó como el ABC del nuevo gobierno: agua, biodiversidad y comunidades. Su primera declaración como ministro nombrado fue contundente al respecto: "Colombia no necesita más discursos ambientales, necesita resultados". Y añadió que la disyuntiva entre proteger el medio ambiente y crecer económicamente es falsa: "No se trata de elegir entre ambiente o desarrollo: es saber hacer las dos cosas al tiempo".
El agua será el eje central de su gestión. Arjona vinculó directamente la política hídrica con la presencia del Estado en el territorio, señalando que "no hay seguridad sin control del territorio, y no hay control del territorio sin la presencia ambiental del Estado". Entre sus prioridades en ese frente figuran la seguridad hídrica para las ciudades, la protección de páramos, ríos y océanos, la revisión de los Planes de Ordenación y Manejo de Cuencas Hidrográficas, el fortalecimiento de los consejos de agua, la lucha contra la minería ilegal y la ampliación de zonas de pesca artesanal. Fijó además una línea roja: ningún proyecto de infraestructura podrá comprometer el agua de la que dependen las ciudades.
En materia de biodiversidad, Arjona anunció dos frentes de batalla prioritarios: frenar la deforestación y combatir la minería ilegal, ambos mediante el control territorial. Su apuesta es tecnológica y judicial a la vez: sistemas de alertas tempranas satelitales, persecución a los financiadores de la deforestación y aplicación estricta de la ley contra la extracción ilícita de minerales. También planteó el biocomercio como fuente de ingresos y retomó su experiencia en restauración marina con el proyecto de carbono azul en la bahía de Cispatá, apostando por ampliarlo junto con la restauración coralina y la formación de jardineros de coral en zonas costeras.
El debate más sensible que enfrentará el nuevo ministerio es el del fracking. Arjona defendió la posición del gobierno entrante con una distinción técnica: la fracturación hidráulica no es competencia del sector ambiental, sino del sector de infraestructura e hidrocarburos, y el papel del Ministerio de Ambiente y de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales es garantizar que cualquier actividad de ese tipo se realice con los más altos estándares existentes en el mundo. Señaló que el fracking estaría restringido básicamente a algunas áreas en los valles interandinos y en el Magdalena Medio, que no superan los 2.000 kilómetros cuadrados del territorio nacional, descartando de plano cualquier intervención en parques nacionales, resguardos indígenas y zonas protegidas. El cuidado del recurso hídrico también fue parte de su planteamiento: en caso de contaminación de fuentes de agua, habrá procesos de mitigación y compensación a las comunidades afectadas.
Frente a versiones sobre un posible cierre o fusión de la cartera ambiental con el Ministerio de Agricultura, Arjona fue tajante: "De ninguna manera. El tema ambiental es un soporte de la economía del país, no es un tema decorativo; es un tema fundamental para la sostenibilidad". Y recordó que Colombia es el país más biodiverso del planeta por metro cuadrado, condición que debe traducirse en un renglón económico de peso real.
En cuanto a sus primeras decisiones al frente del ministerio, Arjona puso la lupa sobre el Fondo para la Vida, creado en el Gobierno Petro para canalizar recursos de regalías hacia la conservación ambiental. Señaló que durante el proceso de empalme encontraron asuntos que generan dudas sobre el manejo de esos recursos. También cuestionó que la gobernanza actual del ministerio depende en exceso del ministro y los viceministros, lo que reduce la transparencia en la toma de decisiones.
Sin embargo, el nombramiento genera lecturas divididas en el sector ambiental. Líderes ambientales reconocen en Arjona a una persona con experiencia y capacidad para movilizar recursos hacia la agenda de conservación, pero algunos lo perciben como alguien más cercano al empresariado que a las comunidades, con un perfil más político que técnico. El nombramiento también llega después de que Sandra Bessudo fuera la figura con mayor protagonismo en los temas ambientales de la campaña y quien presentó el plan ABC ambiental de De La Espriella a inicios de junio.
Arjona ya había aparecido en un video de campaña visitando el páramo de Chingaza junto al vicepresidente electo José Manuel Restrepo, quien generó controversia al afirmar que era posible desarrollar fracking sin afectar el medio ambiente, un debate que promete marcar la agenda del ministerio desde el primer día.
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