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Petro liquida 7 EPS y quiere salvar a la Nueva EPS, que tiene 21 billones en deuda y sin cifras hace 3 años

17 marzo, 2026 InfoReal
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Petro liquida 7 EPS y quiere salvar a la Nueva EPS, que tiene 21 billones en deuda y sin cifras hace 3 años

Colombia amaneció este martes ante uno de los movimientos más disruptivos en la historia reciente de su sistema de salud. Un día después de ordenar la liquidación de siete EPS, el presidente Gustavo Petro salió a explicar cómo funcionará el sistema de salud en el nuevo escenario y qué ocurrirá con los millones de afiliados que hoy dependen de estas entidades. A través de su cuenta en X, el mandatario intentó calmar las alarmas: "La orden de liquidar las EPS quebradas, tal como ordena la ley, no deja a las personas desamparadas en Colombia", aseguró.

 

El modelo que esbozó Petro se sostiene sobre tres pilares. Primero, que el sistema de prevención cubrirá al 100 % de la población. Segundo, que los afiliados de EPS liquidadas serán atendidos por las EPS que queden, como hasta ahora ha sido. Y tercero, que las EPS sobrevivientes tendrán que adaptarse a un nuevo enfoque territorial en el que la prevención será pagada directamente por el Gobierno. Para garantizar el financiamiento del sistema, Petro anunció que se girarán los recursos a las redes de hospitales y clínicas directamente desde Adres a través de una fórmula matemática y automática en pleno desarrollo. El soporte normativo no tardará: se expedirá decreto y proyecto de ley al respecto.

 

Uno de los puntos más controversiales es la decisión de salvar a la Nueva EPS. El mandatario confirmó que la Nueva EPS pública será adscrita al Ministerio de Salud y Hacienda, y que el Gobierno nacional pagará la deuda que le corresponde directamente a sus acreedores a través de la Adres. También dejó abierta la puerta para la continuidad de Savia Salud y Salud Capital, condicionada a que sus propietarios públicos paguen sus deudas correspondientes.

 

El problema de fondo es que la entidad que el Gobierno pretende rescatar es, precisamente, la que presenta los peores indicadores del sistema. Nueva EPS nació en 2008 como la gran apuesta para reemplazar al Instituto de Seguros Sociales, pero sobre una base frágil: deudas crecientes, tensiones con prestadores y un sistema estructuralmente desfinanciado. El deterioro fue acelerándose: en diciembre de 2022 la entidad registraba una deuda de 5,42 billones de pesos; un año después esa cifra se duplicó hasta 11,7 billones mientras el patrimonio se desplomó hasta -4,95 billones; y para marzo de 2025 la deuda alcanzó 21,37 billones con un patrimonio negativo de -6,25 billones, una situación que la Contraloría calificó como de "inviabilidad estructural".

 

La intervención ordenada en abril de 2024 por la Superintendencia de Salud no corrigió el rumbo, lo empeoró. Ya intervenida, Nueva EPS cerró 2024 con un déficit de -6,69 billones y una deuda de 18,38 billones. Los hallazgos de la Contraloría son alarmantes: los anticipos pasaron de 3,4 a 8,6 billones entre 2023 y 2024, hay cerca de 22 millones de registros de facturas por 22 billones de pesos de los cuales el 97 % no ha sido auditado, y solo en anticipos pendientes por legalizar la cifra llegó a 15,27 billones en el primer semestre de 2025.

 

A la crisis financiera se suma una opacidad que raya en lo institucional. La Procuraduría solicitó información detallada sobre los balances de 2023 y 2024, que aún no han sido cerrados, certificados ni aprobados. En la práctica, esto significa que el país no conoce con precisión la magnitud real del deterioro de la EPS más grande del sistema. Y como si fuera poco, desde su intervención en abril de 2024, Nueva EPS ha tenido cinco cambios de interventor, lo que evidencia dificultades del Gobierno para consolidar una estrategia coherente de recuperación.

 

Mientras tanto, en el sector salud las alarmas no se apagan. El exministro Augusto Galán calificó el escenario de liquidación masiva como "muy complicado y muy riesgoso", advirtiendo que el sistema no cuenta con entidades capaces de absorber de manera inmediata a millones de afiliados. Señaló que habría interrupción de tratamientos y pacientes que podrían quedar sin medicamentos y sin atención, con mayor impacto sobre quienes padecen enfermedades crónicas o de alto costo. La paradoja es difícil de resolver: liquidar las EPS en quiebra es riesgoso, pero salvar a la Nueva EPS sin conocer la profundidad real de su crisis también lo es. El sistema de salud de 50 millones de colombianos se debate entre esas dos opciones, sin que ninguna ofrezca garantías claras.

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