Petro dijo 27 cuerpos; Medicina Legal dice 14 y niega bombardeos
Una nueva controversia se abrió en torno a la crisis diplomática entre Colombia y Ecuador. El presidente Gustavo Petro publicó en su cuenta de X que en la zona fronteriza de Nariño había "27 cuerpos calcinados" que, según él, serían consecuencia de bombardeos provenientes del territorio ecuatoriano y cuya "explicación no es creíble". Dos días después, el Instituto Nacional de Medicina Legal salió a entregar su propia versión de los hechos, y las cifras no coinciden.
El Instituto Nacional de Medicina Legal confirmó la muerte de 14 hombres adultos a causa de un incendio en la zona de Nariño; todos fueron identificados y entregados a sus familias. La entidad registró dos eventos distintos: el primero en la vereda Inda Zabaleta, en el municipio de Llorente, donde el 22 de enero de 2026 se presentó un incendio en un laboratorio clandestino de cocaína que dejó 12 personas fallecidas; el segundo, denominado "caso El Pital", con dos víctimas adicionales cuyos cuerpos ingresaron a la unidad básica de Pasto los días 28 de enero y 1 de febrero.
El director del Instituto, Ariel Cortés, fue contundente al referirse a la denuncia presidencial. Cortés especificó: "De los 27 cuerpos que el día de ayer se estaban hablando, nosotros hacemos un monitoreo diario de la información de homicidios... y en este momento no tenemos ninguna relación de 27 cuerpos". Sobre las causas de muerte, el funcionario fue igualmente preciso: afirmó que todo resultó "producto de un incendio… aquí no fue producto de esquirlas o de metralla o de un bombardeo".
Los peritajes forenses también descartaron cualquier vínculo con operaciones militares. No hay evidencia de bombardeos, heridas por armas de fuego ni de que hayan llegado cadáveres procedentes del departamento de Putumayo. Las investigaciones apuntan a que el incendio se originó en un laboratorio clandestino donde se empleaban sustancias químicas asociadas al procesamiento de alcaloides. Todos los fallecidos eran hombres mayores de edad, sin menores entre las víctimas, y presentaban quemaduras extremas como única causa letal.
Desde el lado del Gobierno, la postura presidencial no ha tenido rectificación formal. Petro señaló en su publicación que los bombardeos en la frontera "no parecen ser ni de los grupos armados —que no tienen aviones— ni de la fuerza pública de Colombia", y agregó que la explicación dada no es creíble. Las versiones sobre la cantidad de muertos y los hechos en los que esas personas perdieron la vida siguen sin estar alineadas entre lo dicho por el jefe de Estado y lo registrado por Medicina Legal.
Es importante señalar que la zona geográfica donde ocurrieron los hechos es una de las más complejas del país en materia de seguridad. La franja fronteriza entre Nariño y Ecuador es un área altamente afectada por la violencia ligada al narcotráfico y los conflictos criminales, y municipios como Llorente y Mosquera se encuentran muy cerca de la línea divisoria con Ecuador. Esa realidad hace que cualquier hecho de este tipo sea difícil de verificar con rapidez y de manera independiente, lo que alimenta versiones distintas desde distintas fuentes.
El Instituto reiteró que continuará monitoreando la situación y avisará de cualquier novedad relevante sobre homicidios en la frontera si surgen nuevas pruebas. La controversia pone de relieve las dificultades para establecer hechos verificados en una zona de alta conflictividad, y la tensión que se genera cuando las denuncias públicas de alto nivel no están respaldadas por cifras oficiales previas.
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